lunes, 13 de junio de 2011

El peso de los colores

¿Cuánto pesa el color negro si esta dibujado en nuestra piel? ¿Es más liviano el blanco?
¿De qué color será el amor, la tristeza, la bronca, el odio…                                            
De que color será tu alma cuando por las noches se despide de tu cuerpo y recorre los pasillos de casa…
Tu alma guardará el color de tu piel o lo dejará dormido al igual que los recuerdos de un ayer lejano…?

lunes, 6 de junio de 2011

El señor don de la mentira

De un empujon salió a la realidad, gente que poco conocía lo rodeaba...vio el día nublado al costado de una ruta y ahi se dio cuenta la vida que habia dejado de vivir, la felicidad postergada. y volvió a entrar a la mentira...(con una sonrisa de viejo embustero que lo caracteriza)

miércoles, 1 de junio de 2011

Búsqueda

Y quiero quererte pero siento que vos no sientes igual.
Quiero verte pero no se trata de avanzar todo el camino sola.
Y quiero volver a hablarte pero no escucho ni tu piel, ni tu risa, tu desesperación por encontrarme...
Quiero que me encuentres caminando sin rumbo fijo, solo esperando que pasen las horas, pero nunca te veo por mas que el día este claro...
No se donde estas, a donde vas, a donde quieres ir, quien te acompaña o a quien estas esperando...
Mil veces pensé en vos, en que venias a buscarme y me encontrabas esperando un colectivo, caminando algunas calles, escuchando música sin ver a los costados solo mirando al frente, pisando hojas amarillas...
Quizás habré perdido aquel dulce encanto que era tu gusto preferido, la compañía que siempre habías buscado (antes).
La búsqueda de recuerdos falsos, tras pistas viejas de amores perdidos.

domingo, 29 de mayo de 2011

Infierno

Cómo temerle ni siquiera sé si Dios existe.
El castigo eterno es la nada, volver al polvo del que vinimos y el alma como toda química, sin energía desaparece.
Llamas, círculos, castigos, condenados y demonios, el negocio de la historia.
(Mariano Ortiz)

jueves, 26 de mayo de 2011

Suplicas

Hubiera sido hermoso verte caminar, entre los miles de brazos extendidos al cielo azul, entre las miles de plegarias desnudas de viejas mujeres, que en ojos de yeso buscan milagros…
Hubiera sido hermoso creer solamente en tus palabras…

domingo, 8 de mayo de 2011

Fotos

Entre tomo y toma, va tomando conciencia de que nunca la había visto así. Le había hecho el amor infinidad de veces. Pero siempre en una oscuridad tan espesa que había tenido contentarse con adivinarla apenas, con que las manos descubrieran lo que se ocultaba a los ojos. Por eso se sorprendió cuando ella, después de tanto meses de vivir separados, accedió a posar para él.
-Hace frío-dice ella, y se arrepiente enseguida, no sea que él piense otra cosa. Por las dudas, corrige con un leve fastidio:-¿Falta mucho?
Él esquiva:- Ponete un poquito de costado. No, para el otro lado. Eso:-así está bien-y dispara.
Ella se siente rara: ya hace más de una hora que él está fotografiándola y la sesión parece no terminar nunca. El silencio es casi insoportable. Ni la música puede cubrirlo.Y qué música vino a elegir él: aquellos temas de Norah Jones...
Trata de no pensar.Mira las parede enpapeladas por fotos de mujeres semidesnudas. Las mismas fotos que en otra época le encendían en las entrañas. De pronto, un impulso oscuro e incontenible le hace decir:-Me tengo que ir. Me voy.
-La última, la última-pide él.
-Bueno- consiente ella-la última-. Y mira hacia la cámara.
Mientras se viste lo más rápidamente posible, piensa que él va a ofrecerle un café. Él no le ofrece nada. Mejor, porque ella ya dijo que se tiene que ir. Se despide y se va.
Él se sienta en el piso. Cierra los ojos. En un descuido, abre la máquina. Por un instante se estremece, pero en seguida advierte que no hay peligro: no la había cargado. A ella le ha tomado otro tipo de fotos, esas que no se velan y quedan grabadas para siempre en la memoria. Las que empapelan las paredes de los amores perdidos.
(Patricia Calvelo)

sábado, 30 de abril de 2011

La gravedad

Mientras tanto,pisos abajo, Daniel logra escabullirse disimuladamente por entre la gente sin ser visto. Hay cierta sospecha en su interior sobre el mirar hacia arriba de la multitud: cómo puede ser que el ser humano haya llegado al punto de preferir ver el lugar donde se estrellará el suicida que hacer, en cambio, algo útil por avitar la tragedia. Así es como Daniel se aleja de las sirenas, de los bomberos, de la gente que ni cuenta se da de que pierden el tiempo quedándose ahí, que él ahora está doblando en la esquina y se va a tirar dos cuadras más adelante, lejos del alboroto.
Nadie, absolutamente nadie, presenció cómo Daniel extendió sus brazos y mirando la profundidad del cielo, se arrojó y desapareció, en cuerpo y alma, de la faz de la tierra.
(Maximiliano Chedrese)

sábado, 23 de abril de 2011

La vuelta

La vuelta de la politica, la vuelta de las grandes antinomias, la vuelta del Estado, la vuelta de la puja salarial, la vuelta del PJ, la vuelta de la vuelta de los restos del General, la vuelta del Diego, de Soda, de los Fabulosos Cadillacs... con tanta vuelta dando vueltas, es necesario decirlo: en el drama nacional las "vueltas" fueron generalmente operaciones político-culturales de clausura.
Esta propensión a las vueltas quizás tenga su origen en la eficacia de aquella inagural llavada a cabo por José Hernández, cuando publica la segunda parte de su "Martín Fierro": estrategia no sólo editorial sino esencialmente política. "la vuelta del Martín Fierro" da, al mismo tiempo que una continuación de la historia, un giro fundamental : del gaucho matrero que, luego de poner en discusión y romper con la legalidad "civilizada" se va con su compañero Cruz desierto adentro a vivir con los indios, al Fierro sentencioso, mesurado y peternal que vuelve a aconsejar acerca de las bondades del trabajo y la familia hay, ciertamente, una distancia. Quizás análoga a la distancia entre el exiliado Hernández de 1871, luego de haber sido parte del movimiento revolucionario de López Jordán y el Hernández que, en el mismo 1879 de publicacion de "la vuelta", era elegido diputado por el Partido Autonomista Nacional (PAN).
(Apuntes de otoño)

lunes, 11 de abril de 2011

Eternidades

Cómo podré reconocerte en la proxima vida?
No sé,si serás mujer,colibrí,aconquija,hidromiel o piedra.
No sé,si seré hombre,pájaro,laguna,escorpión o sedimento.
Cómo podremos saber,qué hemisferio nos espera? Qué forma nos aguarda?
Ya no recordaremos nuestros nombres,nuestra piel.
Quién sabe,en alguna esquina te encontraré en los ojos del viento, vestida de árbol, sería mejor que estar en Venus de fósil sin ninguna huella de ti.
Si me pregunto todo esto es porque dicen que el amor se parece a la aternidad, es que me gusta el sabor dulce de tus labios y temo, claro que temo. Temo que llegue el día donde nos encontremos sin encontrarnos. En cazador furtivo y pato silvestre, en trincheras enemigas,en fuego y cartas viejas. Si al menos existiese la posibilidad, agua-tierra. Que dulce serían tus besos de nuevo, hasta siempre o hasta entonces amor.
                                                                                                                           (Edmundo Raul Juarez)

miércoles, 23 de marzo de 2011

Crónicas de un secuestrador

Es Noviembre del año 1975, José se alista para recluirse en la colimba, obligatoria en aquellos años. La mala suerte, según él, lo lleva a abandonar su viaje para presentarse a cumplir con su deber cívico y evitar la prisión.
José, un chico de 20 años de edad, flaco (apodo que sigue conservando hasta el día de hoy), alto, frágil de salud; con sus dos pares de medias viejas, sus dos pantalones de trabajo, sus zapatos de goma, sus camisas coloridas, y un pantalón campana guardados en su valija vieja, es enviado a Tucumán para cumplir su labor allá.
Es cocinero. Recuerda aun hoy los pomelos jugosos que solía comer, y trae a la escena a sus compañeros, y más de una vez se preguntan ¿donde estarás? Recuerda todo cómo si el llamado hubiese sido hoy, y como si escuchara e tren alejarse en las vías sin él.
Recuerda haber visto al General Rafael Videla, bajar de un helicóptero en un descampado, al frente de su tropa para pedir informe de la situación de ese lugar. Inmortaliza las mil noches bajo la lluvia que paso haciendo guardia. Piensa en los jovencitos que vio llorar y suplicar por sus vidas en los campos de Tucumán, alrededor de una fogata y latas vacías de pescado.
Entre recuerdos José se conmueve, y me cuenta la historia más trágica de ese tiempo de su juventud. Al amanecer del 28 de Marzo de 1976 le dan autorización de volver a Jujuy con algunos de sus compañeros. En el camino, cerca de Ledesma se detiene el camión que los transportaba, eran de madrugada, no se veía nada, pero se oían gritos de ruegos. Todos los tripulantes debieron bajar y se desploma antes ellos el escenario conmovedor: es un hombre robusto, al lado de su familia que suplica por la vida de su esposa e hijo. José solo tiene 20 años de edad y no ha escuchado atentamente que los subversivos deben ser “detenidos” para volver a la estabilidad nacional. Me cuenta su historia en el living de su casa, frente a un pequeño comedor, acompañados por sus hijos que escuchan la historia sin intervenir; entre angustias recuerda aquel hombre que fue asesinado al costado de la ruta, frente a su familia, como un perro, a sangre fría.
Cumplido el tiempo en Jujuy José, con el resto de sus compañeros debe volver a Tucumán, pero su salud no es buena, tiene varios inconvenientes médicos que certifican los doctores del ejercito y de esa forma deja la colimba.
José Marcelo Sánchez lleva, más que el sello de los oficiales en el documento, los amargos recuerdos de haber participado en las detenciones por mando de sus superiores y haber contribuido al gran numero de desaparecidos actualmente.